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Psicosociales

Lo que nos espera, desespera: ¿Gavillas tras Palacio?

Lo que nos espera, desespera: ¿Gavillas tras Palacio? Una situación política saturada por denuncias de corrupción, encubrimientos, maquinaciones de todo tipo, sumados a asesinatos planificados ha generado un ambiente de total desconcierto y, consecuentemente, de desconfianza generalizada en los que nos representan y los medios de comunicación.

El presidente Toledo denunciado por falsificar firmas para inscribir a su partido y tratar de deshacerse de los testigos usando todo tipo de maña reñida con la buena práctica democrática y la honestidad. El denunciante, Rafel Rey, también denunciado por los mismos indicios de falsificación y compra de testigos. Los que están detrás y los de adelante, los que pagan para culpar, y los que tratan de desacreditarlos o desaparecerlos.

El FIM, el de cartas falsas al Papa, con su líder despeinado, de gestos obscenos y paseos intercontinentales; y el APRA del desastre económico, político y social de fines de los 80 y su líder salvado por la prescripción de su delito, que patea al que se mete en su camino. Fujimori –y su lugarteniente Montesinos y otros– que asoma sus narices desde su lejano Japón y que sigue mandando en poderosos ámbitos del estado y de las comunicaciones; otros, como el convertido en angelito Yehude Simóns; las liderezas del reciclaje como Lourdes Flores y Susana Villarán, que se unen al que venga y cambian de opinión y bote según la altura de las olas.

Y el señor Valentín Paniagua que tuvo la desdicha de conocer a un García Sayán que liberó a sus amigos de prisión; así como tantos otros que están casi sin aliento, puesto que ya se les acabó el rollo demagógico, nos pone en evidencia un futuro poco feliz del Perú.

La condena del país está más clara que nunca, no sólo por su pobreza material, si no por la precariedad moral de los que ostentan el poder político.

¿Qué hacer frente a eso?

Retraerse, esconderse, olvidarse, sublevarse, renegar o llorar nos conducirá a lo mismo. Necesitamos fundar una nueva opción, sí, todavía se puede, no sólo por que es posible, sino por que, como dicen, la esperanza es lo último que se pierde. Mientras tanto, parece ser, que tendremos que seguir escogiendo al menos malo. ¡Qué complicado, terrible tal vez!.
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2 comentarios

Anónimo -

Oswaldo Orellana Manrique -

El análisis de la realidad nos hacer ver muchas cosas evidentes, que indudablemente no se pueden negar, de hacero estariamos poniendo cortina tras cortina y nunca acabariamos de esconder dicha realidad, porque siempre estariamos viendo aunque de manera opaca, pero viendo. Sin embargo los humanos tenemos otro continente de conocimiento, tal vez mas amoplio uqe la objetividad, pero menos explorado, inexistente para los empiristas y se llama subjetividad, que permite ver a la objetividad como simples indicadores materiales. Es en la subjetividad donde se mueven las personas analiticas y estrategicas, sobre todo aquellas que buscan alternativas para plantearlas"objetivamente". Tal vez muchos sean incomprendidos pero la "realidad" nos enseña que es el pensamiento quien orienta la conducta, o al reves se adelanta a la acción, sin pensamiento no hay conducta, y ese es el esfuerzo que hay que hacer, hacer, en parte esta bien lo que se hace en este espacio, expresar objetivamente una realidad, hacer análisis concreto de una realidad concreta" y construir a partir de aqui una explicación de porque sucede esto.
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